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- Out 5, 2021
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Arbeloa se estrena con victoria ante un Bernabéu muy enfadado
Monumental pitada a casi todos los jugadores, con especial énfasis en Vinicius, en un partido ante un Levante peleón. Mbappé, de penalti, y Asensio calmaron el ambiente
El Real Madrid ha iniciado la etapa de Álvaro Arbeloa en el banquillo del Santiago Bernabéu con una victoria por 2-0 ante el Levante en en un partido claramente condicionado por el clima de crispación que se ha vivido desde mucho antes del pitido inicial.
La afición blanca ha descargado su enfado con una sonora pitada generalizada, dirigida especialmente a Vinicius Júnior cada vez que entraba en contacto con el balón, reflejo del malestar acumulado tras los últimos resultados, como la reciente eliminación e Copa del Rey ante el Albacete.
El encuentro arrancó con un Madrid dominador en la posesión, pero espeso y sin profundidad, frente a un Levante serio, ordenado y sin complejos pese a su delicada situación en la clasificación.
Los granotas cerraron bien los espacios y lograron que el partido avanzara durante muchos minutos sin ocasiones claras, lo que incrementó la impaciencia en la grada. Cada error o pase fallido era castigado con silbidos, en una primera parte tan tensa como pobre en fútbol.
Especialmente mala fue la primera parte de Camavinga, que perdió muchos balones en la salida, lo que propició las ocasiones más claras del Levante y tuvo que ser sustituido.
Cuando los jugadores se iban al túnel de vestuarios, hubo una pitada monumental a la vez que se veían pañuelos en el aire al grito de "Florentino dimisión".
Tras el descanso, con los cambios, el guion comenzó a cambiar. El Real Madrid dio un paso adelante en intensidad y encontró el premio gracias a un penalti.
Mbappé fue derribado dentro del área y el propio delantero francés asumió la responsabilidad desde los once metros. Su gol supuso el 1-0 y sirvió para rebajar, al menos parcialmente, la hostilidad del Bernabéu.
Con el marcador en contra, el Levante intentó reaccionar, pero le costó acercarse con peligro a la portería rival. El partido quedó prácticamente sentenciado en el minuto 65, cuando Raúl Asensio aprovechó un saque de esquina para cabecear a la red el segundo gol. El tanto dio tranquilidad definitiva al Madrid y apagó las protestas más sonoras desde la grada.
En el tramo final, el conjunto blanco administró la ventaja sin problemas, mientras el Levante, peleón hasta el final, no encontró la forma de meterse de nuevo en el encuentro.
La victoria permite al Real Madrid mantenerse lucha por el liderato y supone un estreno positivo para Arbeloa, aunque el ambiente vivido en el estadio deja claro que el crédito con la afición sigue siendo frágil.
Estrella Digital
Monumental pitada a casi todos los jugadores, con especial énfasis en Vinicius, en un partido ante un Levante peleón. Mbappé, de penalti, y Asensio calmaron el ambiente
El Real Madrid ha iniciado la etapa de Álvaro Arbeloa en el banquillo del Santiago Bernabéu con una victoria por 2-0 ante el Levante en en un partido claramente condicionado por el clima de crispación que se ha vivido desde mucho antes del pitido inicial.
La afición blanca ha descargado su enfado con una sonora pitada generalizada, dirigida especialmente a Vinicius Júnior cada vez que entraba en contacto con el balón, reflejo del malestar acumulado tras los últimos resultados, como la reciente eliminación e Copa del Rey ante el Albacete.
El encuentro arrancó con un Madrid dominador en la posesión, pero espeso y sin profundidad, frente a un Levante serio, ordenado y sin complejos pese a su delicada situación en la clasificación.
Los granotas cerraron bien los espacios y lograron que el partido avanzara durante muchos minutos sin ocasiones claras, lo que incrementó la impaciencia en la grada. Cada error o pase fallido era castigado con silbidos, en una primera parte tan tensa como pobre en fútbol.
Especialmente mala fue la primera parte de Camavinga, que perdió muchos balones en la salida, lo que propició las ocasiones más claras del Levante y tuvo que ser sustituido.
Cuando los jugadores se iban al túnel de vestuarios, hubo una pitada monumental a la vez que se veían pañuelos en el aire al grito de "Florentino dimisión".
Tras el descanso, con los cambios, el guion comenzó a cambiar. El Real Madrid dio un paso adelante en intensidad y encontró el premio gracias a un penalti.
Mbappé fue derribado dentro del área y el propio delantero francés asumió la responsabilidad desde los once metros. Su gol supuso el 1-0 y sirvió para rebajar, al menos parcialmente, la hostilidad del Bernabéu.
Con el marcador en contra, el Levante intentó reaccionar, pero le costó acercarse con peligro a la portería rival. El partido quedó prácticamente sentenciado en el minuto 65, cuando Raúl Asensio aprovechó un saque de esquina para cabecear a la red el segundo gol. El tanto dio tranquilidad definitiva al Madrid y apagó las protestas más sonoras desde la grada.
En el tramo final, el conjunto blanco administró la ventaja sin problemas, mientras el Levante, peleón hasta el final, no encontró la forma de meterse de nuevo en el encuentro.
La victoria permite al Real Madrid mantenerse lucha por el liderato y supone un estreno positivo para Arbeloa, aunque el ambiente vivido en el estadio deja claro que el crédito con la afición sigue siendo frágil.
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