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Así era el mundo del fútbol la última vez que Italia clasificó a un Mundial
Italia encadena tres ausencias mundialistas y confirma una crisis histórica. Para entender el alcance del golpe, basta mirar atrás: así era el fútbol —y sus protagonistas— la última vez que la Azzurra logró clasificarse para un Mundial
Italia vuelve a quedarse fuera de un Mundial y ya son tres ocasiones consecutivas. El pasado martes 31 de marzo, la selección Azzurra perdió en los penaltis contra el combinado nacional de Bosnia y Herzegovina, en lo que supone otra gran decepción para un equipo que no logra levantar cabeza.
La tetracampeona del mundo, que no se había perdido un Mundial desde Suecia 58, se encuentra actualmente sumida en una crisis sin precedentes. Ya son tres las citas mundialistas que se pierde: Rusia 2018, Qatar 2022 y ahora el de 2026, que dará inicio el próximo 11 de junio en el estadio Azteca y contará con tres sedes: Estados Unidos, México y Canadá.
Sus últimas participaciones tampoco habían sido destacadas, pues cayó en fase de grupos tanto en Sudáfrica 2010 como en Brasil 2014.
Una noche amarga para Italia
La selección italiana, que celebraba que le tocara Bosnia como rival para la final de repesca, vio cómo sus sueños se convertían en pesadilla. Un encuentro que se les había puesto de cara en el minuto 15 con el gol de Moise Kean se truncó con la expulsión, por entrada a destiempo, de Bastoni en el 41.
Sin uno de sus pilares en defensa, los de Gattuso no pudieron frenar la arremetida de los bosnios, que además jugaban impulsados por su público. Tras una segunda parte en la que Bosnia penetraba constantemente por las bandas de Dimarco y Politano, el tanto del empate de Tabakovic en el 79 llevó el partido a los penaltis, donde los locales se impusieron 4-1.
Italia tendrá que esperar otros cuatro años para volver a disputar un Mundial, y para entonces habrá una generación entera de aficionados que nunca habrá visto a la Azzurra en esta cita.
Un mundo del fútbol muy distinto
El mundo del fútbol cambia rápidamente, y para cuando Italia pueda volver a optar a una Copa del Mundo habrá nuevas estrellas, y algunos de los cracks actuales quizás ya no sean relevantes. Lo mismo ocurrió en el pasado: la última vez que Italia clasificó al Mundial, hace más de diez años, la situación era muy diferente.
En España, el Atlético de Madrid se había consolidado como un aspirante real a romper la hegemonía del equipo merengue y los culés en LaLiga. El conjunto del Cholo Simeone acababa de completar una campaña histórica al arrebatar la liga al Barcelona en su propio estadio y alcanzar la final de la Champions, que terminaría perdiendo contra el Real Madrid en Lisboa.
El equipo merengue, además de la ansiada Décima, había logrado alzarse con la Copa del Rey frente a los culés, con aquel mítico gol de Gareth Bale en carrera, en una temporada en la que el galés comenzaba a asomar como una de las grandes estrellas del fútbol mundial.
Por su parte, los culés estaban a las puertas de un cambio de ciclo que les llevaría, apenas un año después, a conquistar el triplete. Figuras históricas como Puyol o Valdés se despedían, mientras que otros pilares como Xavi, Pedro o Alexis Sánchez encaraban la recta final de su etapa en el club.
La liga española, en ese momento conocida como ‘Liga BBVA’, contaba con nombres míticos: Isco en el Málaga; Diego Alves, Éver Banega o Alcácer en el Valencia; un Sevilla que venía de ganar la Europa League liderado por Carlos Bacca y Kevin Gameiro. Aduriz, Rubén Castro, Vela o un joven Griezmann. Algunos de estos nombres harán llorar a los más nostálgicos.
Y, por encima de todos ellos, dos nombres que hacían que, por aquel entonces, la liga fuese considerada una de las mejores del mundo. Cristiano y Messi competían cada año por ver quién era el máximo goleador de la competición, alcanzando unos registros que no se han vuelto a repetir desde su marcha.
Brasil 2014: el Mundial de las sorpresas
En la última Copa del Mundo que jugó Italia, Brasil 2014, muchas selecciones y jugadores dieron la sorpresa, tanto para bien como para mal. España llegaba como la gran favorita tras dominar el panorama internacional durante años, pero su eliminación en fase de grupos confirmó que su ciclo había llegado a su fin.
Ese torneo también dejó la que probablemente fue la última gran versión de Alemania como dominadora absoluta. Aquel equipo, que combinaba talento joven con jugadores ya consolidados, acabaría levantando el título con autoridad, tras golear en semifinales a la anfitriona por un contundente 7-1.
Futbolistas como Toni Kroos, que ese mismo verano ficharía por el Real Madrid, representaban una nueva generación que marcaría una época.
Sin embargo, el paso del tiempo demostraría lo efímero de ese dominio, ya que en los siguientes Mundiales los alemanes caerían en fase de grupos, algo impensable en aquel momento.
Equipos y jugadores revelación
El Mundial de 2014 tuvo un protagonista inesperado: Costa Rica. La selección centroamericana, encuadrada en un grupo de la muerte junto a Uruguay, Italia e Inglaterra, logró clasificarse como primera de grupo y alcanzar los cuartos de final, firmando una de las mayores gestas de la historia reciente de los Mundiales.
Gran parte de ese éxito tuvo nombre propio: Keylor Navas. El guardameta costarricense firmó actuaciones memorables, sosteniendo a su equipo en los momentos más complicados y convirtiéndose en uno de los porteros del torneo.
Su rendimiento no pasó desapercibido y poco después ficharía por el Real Madrid, donde terminaría siendo clave en una de las etapas más exitosas del club, en la que ganaría la Champions League tres años consecutivos.
Brasil 2014 también fue el escaparate de futbolistas que dominarían el fútbol europeo en los años siguientes. James Rodríguez deslumbró con Colombia, llevándose la Bota de Oro y firmando algunos de los mejores goles del torneo, lo que le llevaría a ser reconocido a nivel mundial como una joven estrella.
Por su parte, Luis Suárez, uno de los delanteros más determinantes del momento, acabaría protagonizando uno de los momentos más polémicos del torneo al morder al defensa italiano Chiellini. Hecho que no le impediría dar el salto al Barcelona tras el Mundial, formando posteriormente un tridente histórico junto a Messi y Neymar en el conjunto culé.
Un fútbol que ya no existe
En Inglaterra, el panorama también era muy diferente. La temporada 2013-2014 de la Premier League la ganó el Manchester City, en una liga muy competida en la que el Liverpool de Suárez se quedó a las puertas del título.
En aquel fútbol inglés brillaban nombres que hoy ya forman parte del pasado: Steven Gerrard, Frank Lampard o John Terry seguían siendo referencias absolutas, mientras Wayne Rooney lideraba al Manchester United en una etapa de transición tras la salida de Sir Alex Ferguson.
Lo más llamativo, visto con perspectiva, es que el Leicester City, que haría historia ganando la Premier en 2016, ni siquiera estaba consolidado en la élite del fútbol inglés en ese momento. Un recordatorio más de lo rápido que cambia todo en este deporte.
En Alemania, el Borussia Dortmund era uno de los equipos más atractivos del continente, con un fútbol vertical y eléctrico liderado por Aubameyang y Lewandowski, aunque seguían quedándose a la sombra de un Bayern de Múnich que en aquella época estaba entrenado por Guardiola.
En Francia, el PSG seguía armando un equipo a base de ‘petrodólares’ para intentar conquistar una Champions que se le resistiría hasta muchos años después.
Muchos de los protagonistas de aquella época no solo marcaron una era como futbolistas, sino que posteriormente darían el salto a los banquillos. Xavi Hernández acabaría dirigiendo al Barcelona, mientras que Xabi Alonso lograría llegar al banquillo del Real Madrid.
Otros nombres importantes de aquellos años también seguirían ese camino: Cesc Fábregas se convertiría en uno de los entrenadores más prometedores de Europa, Andrea Pirlo dirigiría a la Juventus, y jugadores como Vincent Kompany, Mikel Arteta o los ya mencionados Lampard y Gerrard darían el salto con éxito a los banquillos en el fútbol inglés.
Un panorama actual en construcción
Si echamos la vista atrás, lo más llamativo es pensar que muchas de las grandes estrellas actuales ni siquiera habían irrumpido en el panorama futbolístico.
Jugadores como Mbappé, Vinicius, Haaland, Lamine Yamal o Pedri aún no habían debutado en la élite o eran prácticamente desconocidos para el gran público. El fútbol que hoy domina portadas y titulares todavía estaba por construirse.
El tiempo pasa, 12 años exactamente, y el fútbol ya no es el mismo. El VAR, ligas con nuevos nombres y escudos, una Champions reinventada y un Mundial ampliado a 48 selecciones —más que nunca en su historia—. Pero hay algo que no cambia: Italia sigue sin clasificarse para una cita que ya parece maldita.
Estrella Digital
Italia encadena tres ausencias mundialistas y confirma una crisis histórica. Para entender el alcance del golpe, basta mirar atrás: así era el fútbol —y sus protagonistas— la última vez que la Azzurra logró clasificarse para un Mundial
Italia vuelve a quedarse fuera de un Mundial y ya son tres ocasiones consecutivas. El pasado martes 31 de marzo, la selección Azzurra perdió en los penaltis contra el combinado nacional de Bosnia y Herzegovina, en lo que supone otra gran decepción para un equipo que no logra levantar cabeza.
La tetracampeona del mundo, que no se había perdido un Mundial desde Suecia 58, se encuentra actualmente sumida en una crisis sin precedentes. Ya son tres las citas mundialistas que se pierde: Rusia 2018, Qatar 2022 y ahora el de 2026, que dará inicio el próximo 11 de junio en el estadio Azteca y contará con tres sedes: Estados Unidos, México y Canadá.
Sus últimas participaciones tampoco habían sido destacadas, pues cayó en fase de grupos tanto en Sudáfrica 2010 como en Brasil 2014.
Una noche amarga para Italia
La selección italiana, que celebraba que le tocara Bosnia como rival para la final de repesca, vio cómo sus sueños se convertían en pesadilla. Un encuentro que se les había puesto de cara en el minuto 15 con el gol de Moise Kean se truncó con la expulsión, por entrada a destiempo, de Bastoni en el 41.
Sin uno de sus pilares en defensa, los de Gattuso no pudieron frenar la arremetida de los bosnios, que además jugaban impulsados por su público. Tras una segunda parte en la que Bosnia penetraba constantemente por las bandas de Dimarco y Politano, el tanto del empate de Tabakovic en el 79 llevó el partido a los penaltis, donde los locales se impusieron 4-1.
Italia tendrá que esperar otros cuatro años para volver a disputar un Mundial, y para entonces habrá una generación entera de aficionados que nunca habrá visto a la Azzurra en esta cita.
Un mundo del fútbol muy distinto
El mundo del fútbol cambia rápidamente, y para cuando Italia pueda volver a optar a una Copa del Mundo habrá nuevas estrellas, y algunos de los cracks actuales quizás ya no sean relevantes. Lo mismo ocurrió en el pasado: la última vez que Italia clasificó al Mundial, hace más de diez años, la situación era muy diferente.
En España, el Atlético de Madrid se había consolidado como un aspirante real a romper la hegemonía del equipo merengue y los culés en LaLiga. El conjunto del Cholo Simeone acababa de completar una campaña histórica al arrebatar la liga al Barcelona en su propio estadio y alcanzar la final de la Champions, que terminaría perdiendo contra el Real Madrid en Lisboa.
El equipo merengue, además de la ansiada Décima, había logrado alzarse con la Copa del Rey frente a los culés, con aquel mítico gol de Gareth Bale en carrera, en una temporada en la que el galés comenzaba a asomar como una de las grandes estrellas del fútbol mundial.
Por su parte, los culés estaban a las puertas de un cambio de ciclo que les llevaría, apenas un año después, a conquistar el triplete. Figuras históricas como Puyol o Valdés se despedían, mientras que otros pilares como Xavi, Pedro o Alexis Sánchez encaraban la recta final de su etapa en el club.
La liga española, en ese momento conocida como ‘Liga BBVA’, contaba con nombres míticos: Isco en el Málaga; Diego Alves, Éver Banega o Alcácer en el Valencia; un Sevilla que venía de ganar la Europa League liderado por Carlos Bacca y Kevin Gameiro. Aduriz, Rubén Castro, Vela o un joven Griezmann. Algunos de estos nombres harán llorar a los más nostálgicos.
Y, por encima de todos ellos, dos nombres que hacían que, por aquel entonces, la liga fuese considerada una de las mejores del mundo. Cristiano y Messi competían cada año por ver quién era el máximo goleador de la competición, alcanzando unos registros que no se han vuelto a repetir desde su marcha.
Brasil 2014: el Mundial de las sorpresas
En la última Copa del Mundo que jugó Italia, Brasil 2014, muchas selecciones y jugadores dieron la sorpresa, tanto para bien como para mal. España llegaba como la gran favorita tras dominar el panorama internacional durante años, pero su eliminación en fase de grupos confirmó que su ciclo había llegado a su fin.
Ese torneo también dejó la que probablemente fue la última gran versión de Alemania como dominadora absoluta. Aquel equipo, que combinaba talento joven con jugadores ya consolidados, acabaría levantando el título con autoridad, tras golear en semifinales a la anfitriona por un contundente 7-1.
Futbolistas como Toni Kroos, que ese mismo verano ficharía por el Real Madrid, representaban una nueva generación que marcaría una época.
Sin embargo, el paso del tiempo demostraría lo efímero de ese dominio, ya que en los siguientes Mundiales los alemanes caerían en fase de grupos, algo impensable en aquel momento.
Equipos y jugadores revelación
El Mundial de 2014 tuvo un protagonista inesperado: Costa Rica. La selección centroamericana, encuadrada en un grupo de la muerte junto a Uruguay, Italia e Inglaterra, logró clasificarse como primera de grupo y alcanzar los cuartos de final, firmando una de las mayores gestas de la historia reciente de los Mundiales.
Gran parte de ese éxito tuvo nombre propio: Keylor Navas. El guardameta costarricense firmó actuaciones memorables, sosteniendo a su equipo en los momentos más complicados y convirtiéndose en uno de los porteros del torneo.
Su rendimiento no pasó desapercibido y poco después ficharía por el Real Madrid, donde terminaría siendo clave en una de las etapas más exitosas del club, en la que ganaría la Champions League tres años consecutivos.
Brasil 2014 también fue el escaparate de futbolistas que dominarían el fútbol europeo en los años siguientes. James Rodríguez deslumbró con Colombia, llevándose la Bota de Oro y firmando algunos de los mejores goles del torneo, lo que le llevaría a ser reconocido a nivel mundial como una joven estrella.
Por su parte, Luis Suárez, uno de los delanteros más determinantes del momento, acabaría protagonizando uno de los momentos más polémicos del torneo al morder al defensa italiano Chiellini. Hecho que no le impediría dar el salto al Barcelona tras el Mundial, formando posteriormente un tridente histórico junto a Messi y Neymar en el conjunto culé.
Un fútbol que ya no existe
En Inglaterra, el panorama también era muy diferente. La temporada 2013-2014 de la Premier League la ganó el Manchester City, en una liga muy competida en la que el Liverpool de Suárez se quedó a las puertas del título.
En aquel fútbol inglés brillaban nombres que hoy ya forman parte del pasado: Steven Gerrard, Frank Lampard o John Terry seguían siendo referencias absolutas, mientras Wayne Rooney lideraba al Manchester United en una etapa de transición tras la salida de Sir Alex Ferguson.
Lo más llamativo, visto con perspectiva, es que el Leicester City, que haría historia ganando la Premier en 2016, ni siquiera estaba consolidado en la élite del fútbol inglés en ese momento. Un recordatorio más de lo rápido que cambia todo en este deporte.
En Alemania, el Borussia Dortmund era uno de los equipos más atractivos del continente, con un fútbol vertical y eléctrico liderado por Aubameyang y Lewandowski, aunque seguían quedándose a la sombra de un Bayern de Múnich que en aquella época estaba entrenado por Guardiola.
En Francia, el PSG seguía armando un equipo a base de ‘petrodólares’ para intentar conquistar una Champions que se le resistiría hasta muchos años después.
Muchos de los protagonistas de aquella época no solo marcaron una era como futbolistas, sino que posteriormente darían el salto a los banquillos. Xavi Hernández acabaría dirigiendo al Barcelona, mientras que Xabi Alonso lograría llegar al banquillo del Real Madrid.
Otros nombres importantes de aquellos años también seguirían ese camino: Cesc Fábregas se convertiría en uno de los entrenadores más prometedores de Europa, Andrea Pirlo dirigiría a la Juventus, y jugadores como Vincent Kompany, Mikel Arteta o los ya mencionados Lampard y Gerrard darían el salto con éxito a los banquillos en el fútbol inglés.
Un panorama actual en construcción
Si echamos la vista atrás, lo más llamativo es pensar que muchas de las grandes estrellas actuales ni siquiera habían irrumpido en el panorama futbolístico.
Jugadores como Mbappé, Vinicius, Haaland, Lamine Yamal o Pedri aún no habían debutado en la élite o eran prácticamente desconocidos para el gran público. El fútbol que hoy domina portadas y titulares todavía estaba por construirse.
El tiempo pasa, 12 años exactamente, y el fútbol ya no es el mismo. El VAR, ligas con nuevos nombres y escudos, una Champions reinventada y un Mundial ampliado a 48 selecciones —más que nunca en su historia—. Pero hay algo que no cambia: Italia sigue sin clasificarse para una cita que ya parece maldita.
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